
Para los estudiantes de LIBRE MERCADO el 15 de abril del presente no era una noche como otras, era una noche donde se dialogaría sobre la tesis del célebre sociólogo y filósofo alemán del siglo XX, Max Weber, sobre el espíritu del capitalismo que pese al tiempo transcurrido aún mantiene vigencia en la filosofía liberal.
El expositor de esa noche mi compañero de estudios Franz Max, lucia muy tranquilo, poco a poco llegaron los interesados (previa inscripción por Internet) para participar en el anunciado coloquio, me encargué de contarlos, pues mi trabajo (tarea) consistía en recepcionarlos, entre ellos figuraba el agregado político de la embajada de EEUU en el Perú David Brooks, así como el señor Isaac Humala del partido nacionalista peruano. Después de la brillante exposición de mi compañero Franz comenzó el coloquio entre todos los presentes, paralelo a mi trabajo (tarea) de tomar las fotos del evento me propuse escuchar cada intervención.
Era interesante, de buen nivel todas las intervenciones pero lo que me llamó la atención fue la intervención del señor Humala…estaba frente a mí aquel señor “ideólogo” de los Humala, podría decir el principal responsable del movimiento nacionalista:
“Estamos acá muchos cobrizos,…”
“Deberíamos leer los comentarios reales…”
“Somos una generación de descerebrados…por culpa de los blancos…”
“Acá sólo hay dos gringos…”
“lamento aguarles la fiesta…”
“No conocemos nuestra verdadera historia…”
Después de su intervención me pregunté: ¿Qué sería de nosotros si no tuviéramos libertad de expresión?, no me imaginé la respuesta.
Después de aquella noche, una de mis profesoras me dijo: “Le diste mucha importancia al señor Humala, le tomaste muchas fotos” si, le di importancia, era el antagónico de esa noche con sus ideas (quizá equivocadas y cuestionables, el caso lo amerita) pero le dio razón a mi ideal de porqué seguir creyendo en la libertad, de seguir creyendo en la vida y no en la imposición, ni en la prohibición, ni planificación de alguien (gobierno) sobre tu vida.
Max Weber, hizo un acercamiento a la conducta del pueblo “protestante” (no católico) frente al trabajo, al capitalismo y como esa forma de ver su responsabilidad frente a la prosperidad tenía su base en considerar la SOBERANÍA DE DIOS.
El Autor no presenta como un ejemplo a seguir esa doctrina de vida cristina, pero es importante resaltar que ese pueblo “protestante calvinista, metodista, pietistas, cuaqueros, anabaptistas”, impulsó promovió entre sus miembros los principios morales y éticos de una de las naciones que hoy en día es muy próspera y rica.
El expositor de esa noche mi compañero de estudios Franz Max, lucia muy tranquilo, poco a poco llegaron los interesados (previa inscripción por Internet) para participar en el anunciado coloquio, me encargué de contarlos, pues mi trabajo (tarea) consistía en recepcionarlos, entre ellos figuraba el agregado político de la embajada de EEUU en el Perú David Brooks, así como el señor Isaac Humala del partido nacionalista peruano. Después de la brillante exposición de mi compañero Franz comenzó el coloquio entre todos los presentes, paralelo a mi trabajo (tarea) de tomar las fotos del evento me propuse escuchar cada intervención.
Era interesante, de buen nivel todas las intervenciones pero lo que me llamó la atención fue la intervención del señor Humala…estaba frente a mí aquel señor “ideólogo” de los Humala, podría decir el principal responsable del movimiento nacionalista:
“Estamos acá muchos cobrizos,…”
“Deberíamos leer los comentarios reales…”
“Somos una generación de descerebrados…por culpa de los blancos…”
“Acá sólo hay dos gringos…”
“lamento aguarles la fiesta…”
“No conocemos nuestra verdadera historia…”
Después de su intervención me pregunté: ¿Qué sería de nosotros si no tuviéramos libertad de expresión?, no me imaginé la respuesta.
Después de aquella noche, una de mis profesoras me dijo: “Le diste mucha importancia al señor Humala, le tomaste muchas fotos” si, le di importancia, era el antagónico de esa noche con sus ideas (quizá equivocadas y cuestionables, el caso lo amerita) pero le dio razón a mi ideal de porqué seguir creyendo en la libertad, de seguir creyendo en la vida y no en la imposición, ni en la prohibición, ni planificación de alguien (gobierno) sobre tu vida.
Max Weber, hizo un acercamiento a la conducta del pueblo “protestante” (no católico) frente al trabajo, al capitalismo y como esa forma de ver su responsabilidad frente a la prosperidad tenía su base en considerar la SOBERANÍA DE DIOS.
El Autor no presenta como un ejemplo a seguir esa doctrina de vida cristina, pero es importante resaltar que ese pueblo “protestante calvinista, metodista, pietistas, cuaqueros, anabaptistas”, impulsó promovió entre sus miembros los principios morales y éticos de una de las naciones que hoy en día es muy próspera y rica.