miércoles, 23 de mayo de 2007

Carta a Chávez

Por Marcel Granier
Marcel Granier es Presidente de Radio Caracas Televisión
Ciudadano Hugo Rafael Chávez Frías Presidente de la República Bolivariana de Venezuela
Las muestras de fortaleza, dignidad y entereza que han dado los trabajadores de RCTV y sus familias en estos difíciles momentos, solo me llenan de admiración y estima.
Es por ellos y por Venezuela, Ciudadano Presidente, que seguimos firmes en nuestra decisión de hacer que se respete nuestro derecho a seguir operando. En RCTV hay casi 3.000 personas que tienen el derecho a seguir trabajando en la misma empresa donde han escogido trabajar durante tantos años. Hay más de 5.000 trabajadores indirectos que tienen derecho a continuar en sus trabajos y en sus negocios. Nadie, ni siquiera usted, puede decidir arbitraria e ilegalmente que el producto de su trabajo ahora deba ser sustituido por el producto del trabajo de otros, por mas respetable que sea.
En un país donde cada vez se crea más desempleo, mi compromiso y el de los otros accionistas de RCTV, es luchar para que esta empresa de trabajadores venezolanos siga operando bajo las mismas condiciones que hasta ahora lo ha hecho, pues es la única que asegura la estabilidad de la empresa y, por consiguiente, la de los trabajadores. En esta defensa, lo único que no se negocia es la libertad de expresión. No podemos hacerlo aunque quisiéramos, porque pertenece a los venezolanos y no podemos ponerla en una mesa de discusión.
Afectar ese derecho es inaceptable, como lo es afectar los derechos de los trabajadores. Por eso yo le pido Ciudadano Presidente que recapacite, porque los verdaderos gobernantes ni dejan sin empleo al pueblo al que deben proteger, ni silencian a sus críticos.
Si observamos a nuestro alrededor, a los gobernantes de América Latina, incluso a quienes como usted, siguen una línea política de izquierda – me refiero a los presidentes Lula, Bachelet, Torrijos, Vásquez o Kirchner – todos gobiernan tolerando a sus opositores. A ninguno de ellos se le ha ocurrido cerrar un medio de comunicación porque le de cabida a quienes piensan distinto.
Esa es la verdadera fortaleza de un líder democrático. La de convencer a los ciudadanos con su visión, pero a la vez la de escuchar opiniones diferentes. La de resistir la fiscalización de los gobernados y de los medios. La de respetar la libertad de pensamiento, información y expresión. Ello forma parte esencial de la Democracia.
Lo que Usted pretende en la Venezuela de hoy, en contra del mandato que recibió en las urnas, es algo para lo que no se requiere valor. Pretende una Venezuela en la que nadie opine o exprese una idea distinta al discurso oficial.
Tiene usted ya el control total de la Asamblea Nacional. No contento con ello, logró que ese organismo le otorgara poderes ilimitados para legislar y reformar la Constitución. El Poder Judicial está sometido constantemente a la intimidación y la presión de su Gobierno. Algunos medios, como usted mismo lo ha dicho y lo sabe ya todo el mundo, han modificado su línea editorial para garantizar su supervivencia, “por ahora”.
Hoy se busca el cierre del Canal más antiguo de la televisión venezolana. El Canal que le llega al corazón de todos; un Canal que resume buena parte de la historia de nuestro país y que hace posible que el pueblo le diga lo que sus asesores jamás le dirán.
Yo no sé y me lo he preguntado mucho en estos tiempos, quién le ofreció semejante recomendación política tan desacertada. Esta pretensión de cerrar el Canal de todos los venezolanos para iniciar otro canal oficial más, que repita sin descanso el mensaje del gobierno, lo ha enfrentado a mas del 80% de los venezolanos, a buena parte de los seguidores chavistas, a gremios periodísticos de todo el mundo, a organizaciones de defensa de los derechos humanos reconocidas mundialmente, a organismos multilaterales de diverso tipo, a Congresos de varios países, incluyendo el Senado y la Cámara de Diputados de Chile, a presidentes, a profesores y académicos y, por supuesto, a las más de ocho mil familias que dependen de RCTV. ¿Quien se beneficia con esta decisión, Ciudadano Presidente?
Yo le pido Presidente, que escuche a la gente y que asuma la responsabilidad de gobernar conviviendo con quienes no piensan como usted. Permita que en la Venezuela de hoy existan otras opiniones. Nuestro país es una mezcla de razas, identidades, voces, culturas y nadie puede encerrarlas todas dentro de un modelo único.
Un buen estadista sabe que la verdadera fuerza no reside en aplastar al adversario, ni en ocultar las verdades o silenciar a los críticos. La verdadera fuerza descansa en la conciliación, en el pluralismo y la tolerancia.
Todos sus asesores comunicacionales a pesar de una campaña desmedida, abusiva y violatoria de los derechos humanos, no han podido convencer al pueblo de que esta es una decisión legal. Todo el mundo sabe, puesto que usted lo ha dicho reiteradamente, que es su decisión personal y que se debe a la línea editorial de este canal, por lo tanto es arbitraria e ilegal.
En este tema tiene usted en sus manos una decisión histórica. ¿Es un dirigente de la nueva izquierda latinoamericana o es un populista totalitario más? ¿Es fuerte porque sus convicciones también lo son o es débil y necesita anular a todo el que le lleve la contraria? ¿Gobierna usted Presidente o gobiernan los asesores que ven en la supresión de los contrarios oportunidades de negocios?
Son preguntas que hoy no me hago solamente yo; o los trabajadores del Canal; o los millones de televidentes que quieren a Radio Caracas Televisión. Son preguntas que se hacen muchos en el mundo entero, pero sobre todo los venezolanos. Y son preguntas que merecen una respuesta de su gobernante, si este tiene el coraje de responderlas.
Respetuosamente,
Marcel Granier Director General RCTV
Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE) © Todos los derechos reservados. Para mayor información dirigirse a: AIPEnet

FUENTE: http://www.elcato.org/node/2502


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1 comentario:

parapiti pora dijo...

HUGO CHÀVEZ Y RCTV: ESCÀNDALO Y HUMILLACIÒN EN LA PRENSA DE PARAGUAY

Luis Agüero Wagner
(http://luisaguerowagner.zoomblog.com)

Desearía poder obviar tanto como sea posible en estas líneas los sucesos acaecidos una semana atrás en el Caribe (a miles y miles de kilómetros), donde un urticante jefe de estado se negó a renovar licencia a empresarios de la prensa comprometidos con el golpismo militar contra su gobierno, para concentrarme en la sospechosamente desproporcionada reacción que le siguió en los medios de comunicación paraguayos. Reacción hipócrita que no descansó hasta humillar a su propio sindicato, donde brillaron entre los antichavistas muchos de los que en más de una ocasión visitaron las embajadas de Venezuela y Cuba mendigando la solidaridad caribeña, para después condenar un comunicado favorable a lo actuado por la revolución bolivariana.
Primero quiero aclarar que asisto con bastante frecuencia al local del Sindicato de Periodistas del Paraguay, sin ejercer profesionalmente el periodismo, por la proximidad que tiene con el lugar donde resido y sobre todo porque con frecuencia soy convocado para participar allí de eventos benéficos, rifas y otras primarias modalidades de recaudar modestas sumas de dinero, para ayudar a periodistas desempleados, enfermos, carentes de seguro médico, asistencia social y muchas otras vitales coberturas que hoy se ofrecen en cualquier país mìnimamente organizado a los trabajadores y ciudadanos en general.
Con dolor en el alma debo decir que en ninguna de las ocasiones en que acudí a la sede en cuestión, pude reconocer por el lugar haciendo causa común con un miembro de su gremio a Pepa Kostianovsky, a Alcibíades González Delvalle ni a la numerosa y bien ubicada familia Rubìn. Una sola moneda jamás vi caer de sus bolsillos para solidarizarse con algún colega en desgracia en estas frecuentes colectas organizadas por el Sindicato de Periodistas, cuya radio comunitaria fue sospechosamente asaltada en una oportunidad en las mismas narices de un destacamento policial situado en pleno Centro de esta capital sin que nadie se escandalice por ello.
Esta falta de conciencia gremial resulta por demás agravada por el hecho de que estas personas son cada vez más conocidas por la solvencia económica que adquirieron, tras interminables años de administrar bienes inmuebles de generales de Stroessner, recibir tierras en retribución por animar los cumpleaños del dictador, engrosar sus cuentas bancarias con importantes sumas de dinero público recibido por propaganda oficial adjudicada de manera arbitraria e ilegal, e incluso por embolsar dinero de gobiernos extranjeros para emprender campañas siguiendo directivas de lejanos centros de poder.
Tampoco me parecen estas personas dotadas de la suficiente autoridad moral para censurar y fustigar a un sindicato al que hace tiempo dejaron de pertenecer para convertirse en simples propagandistas del gobierno que ocasionalmente ejercen un poder paralelo en la sociedad paraguaya. Una de estas personas a las que mencioné más arriba es bastante conocida por su desequilibrio mental-emocional y adicción a psicofármacos, en tanto otra de ellas participó inclusive de un homicidio por torturas perpetrado en dependencias del Ministerio del Interior, en tiempos en que servía como oficial de policía a los cuadros represivos de Edgard L. Ynsfràn.
En cuanto al señor Humberto Rubìn, me consta de su doble discurso y participación en internas partidarias a favor de quienes le pagan publicidad, así como de sus nefastos antecedentes que hoy oculta y falsea en busca de conservar lo que queda de un fraudulento prestigio. Aunque repita una y mil veces que Stroessner le clausuró la radio, quienes se ocupen algo del tema podrán descubrir que en realidad apagó sus equipos para ahorrar los 341.000 dólares que la Nacional Endowment for Democracy le facilitó para seguir pagando sueldos a sus empleados. En cuanto a su interna estronista con Cáceres Almada y otros personajes, es bueno recordar que el 29 de Septiembre de 1969 Humberto Rubìn galardonó a su tío Adán Godoy Jiménez con el “Micrófono de Oro”. Entre los méritos del premiado figuraban haber sido locutor de “La Voz del Coloradismo” y “Habla el partido colorado”, además de haber demostrado una increíble y cruel frialdad como médico del Policlínico Policial, lugar donde se revivía a los torturados, para que la víctima no muriera antes de declararse comunista. Con tristeza debemos decir que auténticos luchadores por la democracia como Monseñor Ismael Rolòn recibieron tiempo después de manos de Rubìn un premio de categoría inferior, “El Micrófono de Plata”, entregado en el auditorio Jacinto Herrera en 1987.
También alguien debe recordar que las tan mentadas interferencias a radio Ñandutì, inaugurada por Stroessner y gracias al dinero del pueblo -que alguna vez debe retornar a sus legítimos dueños-, las hacía el recordado “Manito Duarte”, gran amigo de Rubìn y también galardonado en otros tiempos y no precisamente por Juan Carlos Amoroso.
No pretendo aquí condenar a RCTV, menos aún con el fuste y número de sus abogados, aunque no estaría demás recordar que negó el derecho a la libre expresión a su propio presidente (Chávez) en abril de 2002, cuando éste quiso aclarar al aire que no había renunciado, por lo cual el jefe de estado venezolano debió llamar a Atlanta y hablar por la CNN de Ted Turner, que mostró mayor pluralismo y objetividad en esa ocasión. Tampoco desearía se interprete esta carta como una defensa de lo actuado por Chàvez, que no necesita mi apoyo teniendo la solidaridad del Premio Nòbel de Literatura Harold Pinter, o de los parlamentarios britànicos Jeremy Corbin, Jon Crudas y Colin Burgon. Sencillamente como una llamada de atención ante quienes pretenden fabricar consensos silenciando a los disidentes, y no me refiero precisamente a Hugo Chàvez.


LUIS AGÜERO WAGNER