Mostrando las entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 6 de octubre de 2010

HIJOS TRIUNFADORES

Esta reflexión me la alcanzó Rosario Valverde, una amiga muy querida:

Hace unos siglos un famoso pensador griego dijo: 'Lo único permanente es que vivimos en mundo de cambios'
¿Qué paradoja verdad? El mundo que nos ha tocado vivir es uno en que todo cambia a una velocidad que difícilmente podemos alcanzar. Las formas de comprar, producir, organizarnos para lograr el éxito, distribuir, promocionar y vender están cambiando permanentemente y cada vez a una velocidad mayor. Probable-mente la respuesta principal a tanto cambio sea el impresionante avance de la tecnología, especialmente en dos actividades: la informática y las telecomunicaciones. Pero ¿cómo preparar a nuestros hijos para que puedan ser mejores ciudadanos del mundo? A continuación les resumo un mensaje que recibí hace unas semanas de un buen amigo.
Debemos preparar a nuestros hijos para el mundo del futuro, no el mundo de nuestros padres ni el nuestro. En este mundo actual lo determinante para triunfar será el carácter, no exactamente el conocimiento, como muchos pudiéramos creer. Tener temple, salir de fracasos adecuadamente, hacer de los fracasos un desafío y no una tragedia..., eso será lo que buscarán los seleccionadores de personal.
Para los trabajadores independientes será un auto requisito.

Un hijo forjará carácter si percibe claramente la autoridad de los padres. Con presencia de autoridad los niños y jóvenes a su vez actuarán con autoridad para resolver sus problemas; actuarán por determinaciones. Sin presencia de autoridad nuestros hijos serán débiles de carácter y actuarán por impulsos con los consecuentes problemas de adaptación.¿Exceso de autoridad? Siempre será mejor exceso que falta de autoridad. El límite de autoridad lo pone la siguiente regla: 'La autoridad no debe humillar'. Básicamente lo que es el niño o el joven hoy será el adulto del mañana. De vez en cuando hay que mirar al hijo como un adulto potencial.
¿Queremos que nuestros hijos no sufran? Entonces hay que prepararlos para sufrir. No podemos estarle evitando todo el tiempo todo posible sufrimiento ¿si no cuándo aprenderá? Debe comprender la muerte, los problemas de la vida, los problemas en el trato de sus congéneres. No debemos resolverles todos los problemas, hay que ayudarlos a que poco a poco los resuelvan ellos mismos. Nadie logra metas exitosas y duraderas sin un poco de sufrimiento. ¿Alguien imagina a un campeón de atletismo que no sufra para lograr sus marcas? Eso se aplica a todo tipo de campeón y a todo tipo de actividad. Siempre hay que pensar que, en parte, no queremos que ellos sufran para no sufrir nosotros, pero les hacemos un daño con miras al futuro.

Hay que enseñarles a hacer ESFUERZOS SUPLEMENTARIOS. Que sepan que siempre se puede un poquito más. Recuerda que nadie recoge su cosecha sin sembrar muchas semillas y abonar mucha tierra.
Es muy importante enseñarles a carecer, es decir a 'sentir la falta de' y arreglárselas por sí mismos. Hay chicos que no juegan su deporte si no tienen zapatillas de 'marca'. Si no aprendes a carecer no aprendes a arreglártelas. Aunque tengamos para darles el 100%, los chicos deben saber el valor de las cosas. Si no lo hacen de chicos, les será muy difícil de adultos y allí sí que van a sufrir y nosotros también con ellos. ¿Cómo les enseñamos a carecer? ¡Dándoles un poquito menos de lo que necesitan! ¡No hay otra manera! Si no ¿cómo sienten la falta de? Así aprenden a apreciar lo que tienen. Aprenden a no ser ingratos. Aprenden a gozar de la vida porque muchas veces se goza en las cosas sencillas.

Aprenden a no ser quejosos.
Una excelente escuela para aprender a carecer (sin morir en el intento) es la mesa del hogar, la comida. ¿Qué debemos darles de comer? ¡Lo que nosotros decidamos que es bueno para ellos! Es no sólo por su bien estomacal, sino que es una excelente forma de que aprendan a carecer, que no sean ingratos, que no sean quejosos. 'Mami... no me gustan las lentejas'. Si quieren hacerles un bien para la vida, denles las lentejas. Habrá berrinches, no se exalten (autoridad no es gritar), que no coma si no quiere, pero cuando le vuelva el hambre: ¡SORPRESA! ... ¡Las lentejas del refrigerador calentadas!
Parece increíble, pero si no hacemos este tipo de cosas no se podrá adaptar. La comida es una buena escuela del carecer, pues así no serán quisquillosos en sus relaciones sociales, en el trabajo y en el mundo real.
También hay que educarlos en el servicio. Una familia normal es un equipo de trabajo con pocas tareas: tender la cama, limpiar los cuartos, lavar los platos, pintar la casa, etc. Hay que educarlos para que realicen labores de hogar, aunque lo hagan mal al principio. Si no hacen este tipo de servicios luego tendrán problemas. Las escuelas más importantes de liderazgo del mundo enseñan a los jóvenes a carecer, para que sepan y entiendan el mundo y lo puedan liderar.
¿Mesadas o propinas? Que sean una cantidad fija, más bien, semanales y algo menos de lo que creen que necesitan. Así aprenden a administrar el dinero. Claro que se deben aceptar excepciones, pero conversadas serenamente.

Construyamos hijos luchadores, no debiluchos sobreprotegidos. Que se superen a sí mismos. Que tomen los problemas como desafíos para mejorar. Recuerden que nadie alcanza altura con un solo vuelo. También hay que ilusionarlos con ideales, metas futuras, sueños para que sean buenos de corazón. Importante también es estar convencidos de que triunfador no equivale a tener 'dinero o propiedades', triunfadores son aquellos que son felices con lo que hacen, con su vida. Solamente así podrán hacer felices a otros.
Los hijos con carácter templado, conocimiento del carecer, educados en el servicio y plenos de amor e ilusiones serán hijos triunfadores.
Los padres tenemos la gran responsabilidad de criar hijos que transformen nuestro país, en uno donde reine la libertad, la abundancia, la justicia y sobre todo la felicidad.



BlogsPeru.com

sábado, 19 de junio de 2010

FELIZ DÍA DEL PADRE

Este es un texto que me llegó al correo y lo comparto0 con todos los padres pensando en el mío, a quien sigo admirando mucho
Un papá, Aventurero, deportista, parrillero, bueno para la pelota, conservador o liberal. Incuso, algunos parecen sacados de una película; papás hay de todos los tipos y para todos los gustos lo que se llama papá, es un superhombre, porque puede responder con prontitud una pregunta sobre Biología, seguida de una de Matemáticas.
Es un super héroe que se disfraza de Superman y se desvela esperando que sus hijos regresen de la fiesta.
Un papá es una combinación extraña de razón y sentimientos, es el que sabe decir no cuando es lo justo y sabe decir sí cuando es lo conveniente.
Un papá zapatea duro cuando cumple con su deber y anda de puntillas en la noche cobijando cuerpitos fríos. Es el único de la casa que persigue un ratón hasta atraparlo, así se muera de miedo por dentro.
Un papá es un higo que parece duro por fuera y es puro dulce en su interior, es un director de orquesta, es el constructor de un nido, es el maestro de la escuela de la vida.
Los papás tienen la billetera llena de fotos, de tarjetas, de teléfonos, de citas, de compromisos, menos de dinero.
Un papá tiene mucho de mamá aunque tenga cuerpo de hombre. Si hay que cambiar pañales, los cambia, cuando el hijo llora, él es el refugio, cuando el hijo ríe, él es la compañía.
Ser papá es jugar en la vida el papel de rey, no de un reino; sino del amor, la comprensión y la razón.-:::FELIX:::: DIA DEL PADRE A TODOS LOS PADRES DEL MUNDO.
BlogsPeru.com

viernes, 2 de mayo de 2008

Empecemos por el principio.


Escrito por Alberto Medina Mendez amedinamendez@gmail.com
Es un tema que me preocupa como padre y que forma parte de la lucha cotidiana. Tal vez la mas importante, la mas relevante y la que obviamente, compromete mas esfuerzo.

Espero
que el material sirva para reflexionar. Se agradece la difusion y bienvenido el debate al respecto.

Alberto

Empecemos por el principio.

La violencia es un fenómeno detestable. Genera rechazo, pero mucho más aun cuando esta se manifiesta en niños o adolescentes. Abundan en estos tiempos noticias que nos hablan de violencia infantil y escolar.

Los seres humanos solemos pretender mirar al costado cuando de responsabilidades se trata. Es por eso que para describir aberrantes hechos que ocurren a diario con el indeseable protagonismo de jóvenes y niños, se recurre a argumentos muy ingenuos que gozan de una extraña aceptación general en la sociedad.

Uno de los responsables preferidos suele ser el consumismo y la globalización. Atribuirle a fenómenos sociales y económicos, a los deseos de progreso, al interés por poseer bienes o sumarse a modas circunstanciales supone una simplificación tan burda como inexacta. Esta preferencia por usar esta línea argumental tiene que ver más bien con aquellos que juzgan todo con el cristal de la ideología que los obsesiona. Todos los problemas de la sociedad tienen estrecha relación con ello y son invariablemente la consecuencia del sistema económico que detestan, del mercado, del capitalismo y de cuanto icono simplificado pueda describir esa forma de vida que han decidido combatir.

Otro argumento siempre presente tiene que ver con el comportamiento de los medios de comunicación, especialmente de la televisión. La difusión de noticias cargadas de violencia, la emisión de contenidos de este tipo, promueven, según esta simplista mirada, la violencia infantil. El alcohol, las drogas y cuanta adicción se nos ocurra, se lleva otra parte relevante de la explicación.

Todos estos diagnósticos, derivan irremediablemente en exigir mas controles por parte del Estado, para que eviten la venta de bebidas alcohólicas, solicitando la profundización de la lucha contra el narcotráfico, una mayor presencia policial y un Gobierno omnipresente, preventivo y vigilante que nos garantice que estos males no nos afectaran en momento alguno.

Esta forma de razonar la vida, que se aplica a buena parte de las cosas que nos pasan a diario, busca responsables por fuera de nosotros. Pretende encontrar enemigos de gran envergadura, preferentemente intereses económicos, que amparados en su poder justificarían sus permanentes triunfos, llevando así a nuestros hijos por el mal camino.

Esta conducta autista, nos libera. Evita que seamos nosotros los responsables del problema. Esta teoría, después de todo, explica porque los medios, la globalización, las drogas, el Estado, la Escuela, la Policía, el alcohol, el mercado, son enemigos demasiado poderosos para que nosotros, los padres, podamos hacer algo al respecto.

Así las cosas, exigimos que los demás actúen por nosotros, mientras nos llenamos la boca criticando todo cuanto nos rodea. Mientras tanto no podemos explicar porque nos cuesta tanto dialogar e interpretar a esta generación de niños y adolescentes.

Somos los padres y no otros los responsables. Es la familia el ámbito donde se juega el partido. Es en los valores transmitidos y aprendidos donde se define la cuestión. Es cierto que no hay manuales para padres, que no sabemos como educar a nuestros hijos y que mucho menos existen recetas y formulas mágicas que resuelvan el asunto.

Pero tal vez si valga la pena recorrer algunos caminos mas seguros. Por superficial que parezca, el amor, el dialogo, la tolerancia, la paciencia, la comprensión absoluta y el intento por entender mas que por imponer, pueda servir como guía y orientación. Los padres, muchas veces, no sabemos como abordar a nuestros hijos. Resulta difícil establecer diálogos profundos, pero tampoco fue menos sencillo lo que les toco en suerte a nuestros padres y abuelos.

Nadie puede desconocer que el mundo hoy nos plantea nuevos peligros y desafíos. Cierto es también que los padres tropezamos con innumerables dificultades para encontrar espacios que posibiliten tender puentes para la construcción de una relación sólida con nuestros hijos.. El trabajo, el deseo de progreso asociado a ofrecer a nuestros hijos mejores oportunidades, son parte de la naturaleza humana y no hay porque renegar de ello. En todo caso, cabe hacerse la autocrítica, para saber exactamente que nos impide resolver esta ecuación.

Mucho se ha hablado de la ausencia de modelos. Los códigos de los adultos se trasladan a los jóvenes irremediablemente. El tirar la pelota afuera, el desresponsabilizarnos de lo que sucede, no nos acerca a la solución del problema. Nosotros estamos convocados a ser los modelos de nuestros hijos. Nosotros y no otros. Debemos aceptar esa indelegable responsabilidad. Lo que no transmitimos con el ejemplo mal podemos exigirles. Comunicar conceptos positivos, predicar con amor, hacer un culto de la amistad, intentar ser íntegros, honestos y trabajadores es la tarea. El hombre en su esencia alberga virtudes y defectos. La labor de desarrollar las primeras y minimizar las últimas es la lucha misma por convertirnos en el ejemplo mas concreto para nuestros hijos.


Si solo transmitimos sentimientos negativos y mostramos cotidianamente lo peor de nosotros mismos, pues las consecuencias estarán a la vista.

El "ojo por ojo, diente por diente", la venganza, la revancha el rencor, el odio, la mezquindad, la envidia, la infamia, son solo una breve lista de las formas negativas de comunicarnos.

Somos la fuente de valores para nuestros hijos. La sociedad es lo que cada uno de nosotros hace en sus hogares. Tenemos la sociedad que nosotros mismos supimos construir. Cuando solo nos enfocamos en nuestras frustraciones, en los sentimientos negativos más profundos, y vomitamos odio, intolerancia, baja autoestima, abulia, malicia e indignidad, no debemos esperar otra cosa que lo que nos pasa.


No hay formulas, esta claro. Pero algo es evidente. El camino no es buscar responsables afuera. Ni la televisión, ni los gobiernos, ni la economía, ni mucho menos la globalización y los fantasmas de la droga, el alcohol y cada una de las adicciones, son suficientes para doblegar a nuestros hijos cuando ellos están llenos de amor, e inundados de padres que "trabajan" para que ellos sean mejores.

Se le atribuye a un proverbio chino esta afirmación: "Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa." Tal vez este sea el camino que debamos recorrer los padres para empezar a revertir esta historia llena de violencia escolar y juvenil. No reclamemos a otros. Empecemos por el principio.


Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783 – 15602694
Corrientes – Corrientes - Argentina


BlogsPeru.com